lunes, 25 de febrero de 2008
domingo, 24 de febrero de 2008
"Haced lo que digo pero no lo que hago"
José Mª Castillo en su libro "La iglesia y los derechos humanos" recoge, en la página 55 y siguientes, que según un informe del Instituto Internacional de derechos humanos de Estrasburgo, el total de pactos, convenios o protocolos suscritos hasta el 31de diciembre de 1994 era de 103. A esta abundante documentación hay que añadir 5 documentos más sobre los derechos de la mujer y los niños. En total 108 documentos, casi todos ellos de ámbito mundial.
Pues bien, de esta abundante documentación sobre derechos humanos, la Santa Sede o Estado de la Ciudad del Vaticano (según la denominación vigente), ha suscrito solamente 13 documentos: la Convención y el Protocolo sobre estatuto de los refugiados, la Convención sobre los derechos del niño, la Enmienda al artículo 43 (23) sobre esa Convención, el Protocolo a la misma convención en relación a la incorporación de los niños en los conflictos armados, el protocolo sobre la Prohibición de venta, pornografía y prostitución de niños, cuatro de las Convenciones de Ginebra relativas al trato humanitario a prisioneros y heridos de guerra, dos Protocolos de Ginebra relativos a la protección de las víctima
s de guerra y la Convención sobre la prohibición de todas las formas de discriminación racial. Según Castillo esto nos indica que el Estado de la Ciudad del Vaticano está en los últimos lugares de la lista de Estados a nivel mundial en cuanto a los compromisos públicos y oficiales de carácter internacional por la defensa y promoción de los derechos humanos, por debajo de Cuba, China, Irán o Ruanda. Nos aclara Castillo que él no pretende insinuar que en Cuba o Irán se respeten mejor los derechos humanos que en el Vaticano, sino que la Santa Sede es uno de los Estados miembros o asociados a Naciones Unidas que menos se ha comprometido, mediante la firma de documentos públicos, en la defensa de los derechos humanos. Concretando más, no ha ratificado ninguna de las Convenciones sobre la supresión de las discriminaciones basadas en la diferencia de género, las relativas a la enseñanza o en general a problemas educativos, ni los acuerdos que se refieren a cualquier discriminación en el trabajo, empleo o profesión
. Tampoco ha suscrito la convención que regula la protección de los pueblos indígenas,los derechos de los trabajadores, los derechos de las mujeres, ni los acuerdos relativos a la defensa de la familia y el matrimonio. Como tampoco las Convenciones que se han firmado contra los genocidios, aunque Castillo especifica que el papa Juan Pablo II, en su mensaje para la Jornada de la paz de 1999 abogó por la creación de una corte penal internacional que determinara las responsabilidades delos crímenes de genocidio. Pero aún así, continua Castillo, la Santa Sede tampoco ha suscrito las Convenciones que condenan los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad, ni los que se refieren a la supresión de la esclavitud o de los trabajo forzados. Ni tampoco ha firmado la convención que prohíbe la pena de muerte, si bien es cierto que Juan Pablo II pidió en su última visita a México y Estados Unidos (1999) que acabase ya la pena de muerte. En cuanto a la prohibición de la tortura, la Santa Sede no firmó las Convención que se aprobó sobre ese asunto y otras penas o tratos crueles o degradantes.Aunque al igual que con la pena de muerte Juan Pablo II se pronunció claramente pidiendo no más torturas o formas de abuso. 
José Mª Castillo analiza este desunión entre el jefe de estado del Vaticano y los representantes oficiales de la Santa Sede en Naciones Unidas. La doble faceta de líder religioso y jefe de Estado del Romano Pontífice puede dar pie a una especie de desdoblamiento de la personalidad, de forma que mientras el líder religioso habla de una manera, el Jefe de Estado toma decisiones que no concuerdan con lo que dice el dirigente religioso.
viernes, 22 de febrero de 2008
lunes, 11 de febrero de 2008
Valorar lo cercano
Quería captar la belleza del horizonte y la sensación de profundidad y abismo de un cielo que se bebía el mar. Fueentonces cuando dos brotes de vida, de un intenso color rosa, se erigen desafiantes y se hacen los protagonistas de esta instantánea, para recordarme que la belleza también la tenemos a nuestros pies y en muchas ocasiones perdemos de vista lo más preciado anhelando otras conquistas, que no por ser inalcanzables tienen más valor.
domingo, 10 de febrero de 2008
viernes, 8 de febrero de 2008
El valor de la palabra

Cuando la palabra se deteriora, se desgasta, se vuelve insulsa y transparente a los oidos que la oyen, tenemos la opción de nuestras manos. Necesitamos un mundo con menos palabras y con más manos que hagan, que construyan, que estrechen, que palpen y que sean ellas las que hablen por cada uno de nosotros mismos y de nosotras. Éste es un espacio donde la palabra está al servicio de nuestras manos.
miércoles, 6 de febrero de 2008
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