sábado, 12 de abril de 2008

AMIGDALITIS

Hasta ahora creía que la única amigdala que tenía fueron las dos que me extirparon traumáticamente en mi infancia, en esas modas medicinales donde a los niños nos intervenían de cinco en cinco y lo único que sacábamos de bueno era el helado que debíamos tomar en la fase de postoperatorio. Pues bien, resulta que aún me queda una amígdala, sí, una pequeña estructura en la región límbica del cerebro, la AMÍGDALA, que es ni más ni menos que el centro de la mente emocional. Todo lo que entra en el cerebro pasa a través de la amígdala, en donde se analiza su valor emocional, antes de ser procesado por el córtex cerebral. La amígdala es el ordenador de control de las cuestiones emocionales. Da significación a la forma que tenemos de vivir los eventos de cada día (si resultan placenteros, tristes...)

Ahora comprendo que no sólo yo fuí víctima de la cirugía, ¡cómo si no explicar tantos comportamientos extraños sino es porque carecen de esta tercera amígdala! .

No hay comentarios: