martes, 17 de noviembre de 2009

Una botella más


Siempre me atrajeron las historias de náufragos que en su última desesperación lanzaban botellas al mar con un mensaje dentro. Pasaban los años y éste seguía albergando la esperanza de que alguna botella llegara a un destino habitado por personas que pudieran leer su contenido y saber de su existencia. De adolescente , cuando en los encuentros juveniles lanzábamos ramos de globos al cielo con un mensaje atado en sus hilos, viví ese deseo de expansión y de gritar a los cuatro vientos mis ideales y de que las palabras allí escritas fueran liberadas de la maraña de hilos para cobrar otra dimensión en la persona que recibía el mensaje.
Con este blog siento algo muy similar. Mi intención esta noche era despublicarlo porque además de no disponer de tiempo para escribir en él, lo considero lejano y me produce sonrojo algunas de sus lecturas. Pero no me atrevo a quebrar la botella, no ya por el mensaje que viaja dentro, sino por anular de mi mente la ilusión de que mi botella viaja por el planeta, sin rumbo pero libre.

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